Estructura del programa
En la estructura de la sesión de Let's Read se incorporan señales de comportamiento denominadas «los 5 rituales de Let's Read». Estas señales refuerzan en los niños y las familias la idea de que la lectura es un momento especial y significativo para compartir.
Los rituales ayudan a codificar la regulación de la atención, la empatía y los patrones de autorregulación. La previsibilidad del ritual se convierte en un ancla neurológica que favorece el aprendizaje y la seguridad emocional.
Cinco rituales de Let's Read:
Celebremos
Preparemos nuestros cuerpos
Canción «Partes del libro»
Paseo por las fotografías
Abrazo a nuestros libros
La repetición es clave para aprender y recordar. Al incluir los cinco rituales de Let's Read en cada sesión, nos aseguramos de que los niños y las familias desarrollen los hábitos, comportamientos y actitudes necesarios para convertirse en aprendices de por vida.
Todas las sesiones incluyen los mismos elementos básicos. En las guías de cada sesión se pueden encontrar detalles sobre cómo implementar los cinco rituales.
Parte 1: Bienvenida y presentaciones
Iniciando sesión
-
En persona: «¡Bienvenidos a Let's Read! Estamos muy emocionados de que se unan a nosotros. Por favor, regístrense y busquen un asiento junto a sus pequeños».
Virtual: «¡Bienvenidos a Let's Read! Estamos muy emocionados de que se unan a nosotros. Por favor, regístrense escribiendo el nombre de su pequeño en el chat».
-
Acción: Tenga lista una hoja de registro para que todos los participantes se inscriban y distribuya los materiales correspondientes.
Cada niño que reciba materiales debe inscribirse.
Si participan hermanos y reciben sus propios materiales, las familias deben inscribirse dos veces o escribir en las notas cuántos niños participaron.
-
La asistencia es importante no solo para evaluar el impacto positivo que estamos teniendo en la comunidad, sino también para hacer un seguimiento del progreso que los niños logran a través de su participación en nuestro programa.
Propósito
-
«Cada semana hacemos tres cosas divertidas: celebrar, explorar y intentar algo nuevo. Empecemos por celebrar: ¡date dos palmaditas en la espalda por estar aquí hoy!».
-
Dirija con entusiasmo y movimientos exagerados mientras dicta sus acciones para que los participantes puedan imitarlo.
Póngase de pie o siéntese con la espalda recta: asegúrese de que su espalda esté bien recta.
Levante la mano derecha: prepárela para darse una palmada en la espalda.
Lleve la mano detrás del hombro: coloque suavemente la mano en su propia espalda, alrededor de la parte media o superior.
Dese una palmadita suave. Diga «¡Buen trabajo!» o «¡Bien por mí!» si lo desea.
Cambie de mano. Levante la mano izquierda esta vez.
Dese otra palmadita en la espalda. Una palmadita más suave para felicitarse.
Sonría y siéntase orgulloso. ¡Acaba de felicitarse por estar aquí y dar lo mejor de sí mismo!
-
Reconocer y halagar a las familias por su participación ayuda a todos a sentirse seguros y felices. La repetición de las rutinas también es fundamental para garantizar el impacto a largo plazo de nuestro programa: cuando los niños se acostumbran a realizar una actividad con regularidad, es más probable que mantengan esos hábitos positivos una vez finalizado el programa.
El poder del juego
-
«Jugar es el trabajo de los niños; es cuando mejor aprenden. Cada semana, todas nuestras actividades están relacionadas con nuestros dos temas principales: el poder del juego y encontrar formas de leer de manera más divertida».
-
Repita esto en cada sesión para que los adultos comprendan que, si la hora del cuento es divertida, los niños querrán leer; por eso nuestro método de lectura lúdico funciona tan bien.
-
Cuando los padres y cuidadores comprenden la importancia de que la lectura sea divertida y aprenden a hacerlo, logran un cambio real en casa. Las familias desarrollan hábitos de lectura saludables, no porque se vean obligadas, sino porque quieren.
Parte 2: Presentación del libro
Paseo fotográfico
-
«Echemos un vistazo al libro de hoy, (insertar título del libro), y veamos qué sorpresas y aventuras se esconden en sus páginas. ¿Quién está listo para explorar conmigo?».
«Abramos (insertar título del libro) y veamos si podemos adivinar qué va a pasar. ¿Podéis encontrar alguna pista en las imágenes?».
«¡Preparémonos! Estamos a punto de sumergirnos en (insertar título del libro) y descubrir toda la diversión y las sorpresas que nos depara. ¿Quién está emocionado por leer conmigo?».
-
1.Abre el libro por cualquier página.
Elige una página del libro, ¡cualquiera! No te preocupes por empezar por el principio.
2.Observa detenidamente las imágenes.
Tómate un momento para fijarte en todo lo que hay en la imagen. ¿Qué ves? ¿Hay animales, personas u objetos interesantes?
3.Señala cosas divertidas.
Muestra las cosas que te llamen la atención. Por ejemplo:
«¡Mira ese león! ¿Qué está haciendo?».
«¿Ves ese árbol? ¿En qué se diferencia del que hay fuera?».
4.Haga preguntas.
Haga conjeturas sobre la historia utilizando las imágenes. Ejemplos de preguntas:
«¿Por qué crees que el mono se esconde?».
«¿Qué crees que pasará después?».
5.Relacione la historia con la vida real.
Hable de las cosas de la imagen que le recuerdan a la vida real:
«¡Ese pájaro se parece al que hay en nuestro jardín!».
«¿Alguna vez has visto un arcoíris como ese? ».
6.Fíjate en los patrones o temas
Busca ideas repetidas o elementos interesantes, como:
Animales y sus características.
Datos sobre la naturaleza o el mundo.
Comparaciones (grande frente a pequeño, rápido frente a lento, etc.).
7.¡Entusiasmaos por aprender!
Compartid lo que os resulte interesante o sorprendente de la imagen y mostrad curiosidad:
«Me pregunto qué pasará después».
«¡Estoy deseando seguir leyendo!».
-
Despertar el entusiasmo de los niños por la lectura y hacerles partícipes de la sesión es una forma estupenda de empezar. Hacerles preguntas y animarlos a compartir sus ideas les hace sentirse involucrados y con ganas de participar. Cuando los cuidadores ven lo mucho que se divierten sus hijos con los libros, algo que quizá no esperaban, se dan cuenta del gran poder que estos tienen. Cuando hacemos que la hora del cuento sea interactiva, entretenida y divertida, las familias se sienten inspiradas para utilizar los mismos métodos en su vida diaria.
Presentación del género o tema
-
Abecedario - Rima - Secuencia o Patrón - Sin palabras - Ficción - No ficción
-
«Amigos, ¡hoy vamos a leer un libro muy especial! Este libro trata sobre (insertar tema del libro).»
-
Conocer el tema desde el principio ayuda a los niños a compartir sus ideas y a unirse a la diversión, mientras que los cuidadores pueden ver cómo la sesión favorece el aprendizaje y cómo pueden seguir explorándolo en casa
La importancia de los diferentes géneros
-
Desarrollar el reconocimiento temprano de las letras.
Ver las letras una y otra vez ayuda a los niños a relacionar las formas con los sonidos, lo cual es el primer paso hacia la lectura.
Fortalecer el vocabulario.
Cada letra introduce nuevas palabras, lo que ayuda a los niños a hablar, pensar y describir con mayor claridad.
Enseñar el orden y la secuencia.
El alfabeto tiene un orden establecido, por lo que los libros del abecedario desarrollan de forma natural la memoria y la capacidad de reconocer patrones.
Aumentar la conciencia fonológica.
Escuchar «A es de Apple» ayuda a los niños a relacionar los sonidos con los símbolos, una habilidad clave para la prelectura.
Hacer que el aprendizaje sea divertido.
Los libros del abecedario suelen incluir rimas, ritmos, imágenes divertidas o temas, lo que convierte el aprendizaje en algo divertido en lugar de una presión.
Fomentar la participación y la confianza.
Los niños pueden gritar las letras, repetir frases o adivinar la siguiente palabra, lo que los convierte en lectores activos, no solo en oyentes.
Sentar las bases para la escritura.
Reconocer las letras prepara a los niños para escribirlas eventualmente: los libros del abecedario hacen que las letras les resulten familiares antes de coger un lápiz.
Los libros del abecedario no solo son divertidos y lúdicos, sino que son un gran recurso para ayudar a los niños a aprender y distinguir el reconocimiento de letras individuales, fortalecer el vocabulario y potenciar la conciencia fonológica.
-
Entrenan al cerebro para identificar patrones en los sonidos, una habilidad clave para aprender a leer.
Las rimas hacen que las palabras sean más fáciles de recordar, lo que ayuda a desarrollar un vocabulario sólido.
Escuchar sonidos similares juntos fortalece la memoria y la capacidad de predicción, por lo que los niños son capaces de adivinar lo que viene a continuación.
Las rimas ayudan a los niños a dividir las palabras en sonidos más pequeños, lo que les prepara para la ortografía.
El ritmo y la repetición mantienen a los niños interesados, haciendo que la lectura sea divertida y no un trabajo.
Cantar o recitar versos con rimas fomenta la confianza y anima a los niños a participar y a usar su voz.
Las historias con rimas activan ambos hemisferios cerebrales (lenguaje y música), lo que potencia el aprendizaje en general.
-
Enseñan a los niños a predecir lo que va a pasar a continuación, desarrollando así una gran capacidad de razonamiento y resolución de problemas.
Repetir frases o acciones ayuda a la memoria, facilitando que los niños puedan volver a contar o representar la historia.
Comprender el orden (primero, después, último) prepara a los niños para las rutinas de la vida real y para la escuela.
Los niños se sienten seguros cuando pueden «participar» porque saben lo que va a pasar, lo que fomenta la participación y el uso del lenguaje.
Los libros secuenciales ayudan a los niños a comprender la causa y el efecto, una parte importante del pensamiento crítico.
Fomentan la narración y la repetición de historias, lo que desarrolla sólidas habilidades de comprensión.
-
Estimulan la imaginación: al no haber palabras en la página, los niños crean la historia en su propia mente.
Desarrollan las habilidades lingüísticas: incluso sin texto, los niños pequeños describen lo que ven, lo que refuerza su vocabulario y su expresión oral.
Enseñan a contar historias: los niños aprenden a explicar lo que está sucediendo en orden (principio → nudo → desenlace).
Favorecen la comprensión: centrarse en las imágenes ayuda a los niños pequeños a comprender las emociones, las acciones y la relación causa-efecto.
Aumentan la confianza: ¡incluso los niños que aún no saben leer pueden «contar» la historia ellos mismos!
Fomentan el vínculo afectivo: los cuidadores y los niños hablan más de forma natural cuando leen libros sin palabras, lo que hace que la lectura sea interactiva, en lugar de pasiva.
-
¡Un libro de ficción es una historia inventada!
Desarrolla la imaginación, ya que ayuda a los niños a crear nuevos mundos, animales e ideas que no existen en la vida real.
Enseñan emociones y empatía: cuando los personajes se sienten felices, asustados o tristes, los niños aprenden a comprender y expresar sus propios sentimientos.
Ayudan a resolver problemas: las historias suelen incluir retos o sorpresas que animan a los niños a plantearse: «¿Qué haría yo?».
Además, introducen la estructura narrativa, ya que los niños aprenden que las historias tienen un principio, un desarrollo y un final.
Convierten la lectura en algo mágico: ¡los personajes divertidos o absurdos mantienen a los niños interesados y con ganas de leer más libros!
-
Alimentan la curiosidad natural de los niños, que suelen preguntar «¿Qué es eso?», y los libros de no ficción les dan respuestas reales.
Les permiten adquirir conocimientos sobre el mundo real: explorar temas como los animales, los vehículos, el clima o la comida les ayuda a comprender el mundo que les rodea.
Amplían su vocabulario: con solo mirar las imágenes y nombrar las cosas, los niños aprenden nuevas palabras como «escamas», «motores», «planetas» o «hábitats».
Fomentan las preguntas y la exploración: «¿Por qué nadan las ballenas?». «¡Vamos a averiguarlo!». La no ficción convierte la lectura en un momento de descubrimiento.
Mejoran la memoria y las habilidades de pensamiento, ya que aprender datos les ayuda a clasificar y organizar la información en su cerebro.
Aumentan la confianza: ¡incluso los niños pequeños se sienten orgullosos cuando pueden enseñarte algo que han aprendido en un libro!
Equilibran la imaginación con la realidad: la ficción ayuda a los niños a soñar y la no ficción les ayuda a comprender las maravillas del mundo real que les rodea.
-
Tómese el tiempo necesario para explicarles por qué leemos cada tipo de libro. Cuando comprenden el propósito, ganan confianza para utilizar estos libros en su vida cotidiana y apoyar así el aprendizaje.
-
Por qué los padres y cuidadores deben conocer los diferentes tipos de libros
Les permite apoyar el aprendizaje en casa: cuando los cuidadores comprenden el propósito de cada tipo de libro, pueden elegir libros y actividades que refuercen las habilidades.
Hace que la lectura sea intencional, no solo una rutina: los cuidadores ven que cada libro tiene un papel en el desarrollo de la alfabetización de sus hijos, desde las letras y los sonidos hasta la imaginación y el pensamiento crítico.
Fomenta la confianza: saber por qué leen determinados libros ayuda a los cuidadores a sentirse seguros a la hora de interactuar con sus hijos, hacerles preguntas y participar en la historia.
Fortalece los lazos: la lectura interactiva se convierte en una experiencia significativa entre un adulto cariñoso y un niño, lo que mejora la comunicación y la conexión.
Promueve un aprendizaje constante más allá del programa: los cuidadores pueden replicar las estrategias y la elección de libros fuera de las sesiones del programa, convirtiendo la lectura diaria en una experiencia de aprendizaje intencionada.
Parte 3: Preparando nuestros cuerpos para leer
-
Aumenta la concentración y la atención: el uso de los ojos y los oídos les ayuda a fijarse en cada imagen, palabra y sonido de la historia.
Ayuda a recuperar la atención: cuando los niños se ponen revoltosos o se distraen, estas herramientas les ayudan a volver al libro y a la historia.
Fomenta la participación activa: los niños se convierten en parte de la historia, en lugar de limitarse a sentarse y escuchar.
Desarrolla las habilidades de alfabetización temprana: mirar, escuchar y hablar fomenta la observación, la comprensión, el vocabulario y la conciencia fonológica.
La lectura se vuelve predecible y divertida: el uso de rutinas con partes del cuerpo les da a los niños pequeños señales claras sobre cómo participar, por lo que la hora del cuento resulta agradable y menos frustrante.
Fomenta la confianza: los niños se sienten orgullosos y capaces cuando saben cómo utilizar sus «herramientas de lectura» en cada cuento.
-
Utiliza estas herramientas para ayudar a volver a centrar la atención en la historia y mantener el interés durante la lectura.
«Bajemos el volumen de nuestras voces y activemos nuestros oídos para poder escuchar el resto de la historia».
«¡Utilicemos nuestros ojos observadores para encontrar y contar juntos todos los insectos que hay en el libro!».
Destaca las increíbles habilidades del ilustrador y anima a los niños a utilizar el dibujo para compartir sus propias ideas e historias.
Ojos observadores
-
Haz tus propios binoculares.
Usa ambas manos y haz círculos grandes con los pulgares y los dedos, como si fueran dos ventanas redondas.
Pon las manos delante de los ojos: ¡ya tienes tus propios binoculares!
-
Obsérvalo con atención.
Observa las páginas de tu libro a través de los círculos que forman tus manos.
Intenta encontrar todas las imágenes, palabras y pequeños detalles.
Busca cosas divertidas.
¿Puedes ver animales, colores, formas o caras graciosas?
Mueve los ojos por la página y fíjate en todo lo que puedas ver.
Tómate tu tiempo.
¡No te apresures! Los superdetectives con prismáticos miran despacio y con atención.
Comparte lo que ves.
Cuéntaselo a un amigo, a tus padres o a tu compañero de lectura.
Incluso puedes señalarlo con el dedo mientras lo describes.
Sigue practicando.
Cada página es una nueva aventura. Cuanto más uses los prismáticos, más detalles descubrirás.
Oídos atentos
-
Levanta ambas manos frente a ti con los dedos curvados, como si estuvieras haciendo la letra C.
Ahora, mueve lentamente esas «C» hacia tus orejas, una a cada lado, y pégalas: ¡boop! Así tienes tus orejas para escuchar.
Ajustemos el volumen y asegurémonos de que funcionan. Coge las C que has formado con las manos y gíralas suavemente como si fueran una pequeña rueda: «¡gira, gira, gira!».
Mientras probamos nuestros oídos, los facilitadores pueden bajar y subir el tono de su voz como si subieran y bajaran el volumen, para que podamos oír la diferencia.
-
Usar nuestros oídos para escuchar ayuda a los niños a volver a concentrarse en el lector y a mantenerse interesados, incluso si empiezan a distraerse un poco.
Usar nuestros oídos para escuchar nos ayuda a notar pistas y partes importantes del libro.
Usamos nuestros oídos para escuchar y poder oír todos los sonidos divertidos de la historia, como ¡BOOM! ¡SPLASH! ¡TIP-TAP!
Los oídos atentos nos ayudan a escuchar a nuestros amigos cuando comparten sus ideas: cada voz es especial.
Los buenos oyentes hacen que la historia sea aún más divertida, ¡porque podemos escuchar, imaginar y explorar juntos!
Caja sonora
-
Levanta una mano y junta el pulgar y el índice para formar una pequeña O: ¡este es tu nivelador de dedos!
Coloca tu nivelador de dedos delante de la garganta: ¡esto controla tu laringe!
Mueve tu nivelador de dedos HACIA ARRIBA: ¡haz que tu voz sea GRANDE y FUERTE como la de un gigante!
Mueve el nivelador hacia abajo: ¡haz que tu voz sea pequeña y suave como la de un ratoncito!
Sigue bajándolo hasta que estemos completamente en silencio.
Hagamos un juego divertido: ¡habla alto y luego quédate completamente en silencio, siguiendo el movimiento ascendente y descendente del nivelador de la laringe!
Esto ayuda a todos a practicar el control de la voz durante la hora del cuento.
-
Piensa en tu laringe como una herramienta para contar cuentos. Enseña a los niños a utilizar su voz con prudencia y vuelve a centrar la atención en los momentos más emocionantes del libro.
Nos ayuda a cambiar el volumen de la sala: cuando todos bajan el tono de voz, se crea un ambiente tranquilo y acogedor para escuchar.
Nos ayuda a participar cuando nos toca: ¡activamos nuestra laringe cuando queremos compartir una idea o hacer un sonido de la historia!
Podemos hacer sonidos divertidos: ¡RUIDO!, ¡SPLASH!, ¡PÍO!, ¡BOOM! Hacen que la historia sea más divertida.
Nos permite imitar a los personajes: podemos probar con voces suaves, fuertes o incluso chillones.
Nos recuerda que debemos turnarnos: apagamos la voz cuando otra persona está leyendo y la encendemos cuando nos toca participar.
Nos convierte en grandes narradores: usar nuestra voz nos ayuda a practicar para ser valientes al hablar y buenos oyentes.
Parte 4: Canción «partes del libro»
Letra de la canción «parts of pook»
El título está en frente (x2)
Hi-ho, biblio, el título está en frente.
El autor escribe las palabras (x2).
Hi-ho, biblio, el autor escribe las palabras.
El ilustrador dibuja las fotos (x2)
Hi-ho, biblio, el ilustrador dibuja la fotos
El lomo une el libro (x2)
Hi-ho, biblio, el lomo une el libro
Ahora es tiempo de leer (x2)
Hi-ho, biblio, ¡ahora es tiempo de leer!
-
Utiliza la melodía de «The Farmer in the Dell» para cantar partes del libro.
Si cantar no es tu fuerte, ¡no pasa nada! Solo asegúrate de intentarlo y divertirte, eso es lo que realmente importa.
Después de unas cuantas sesiones, las familias podrán unirse y cantar contigo.
Opcional:
Presencial: Entregue a las familias la letra de la canción para que puedan practicar y cantar con usted.
Virtual: Comparta la letra en el chat para que las familias puedan leerla y cantar con usted.
-
A menudo se pasa por alto enseñar a los niños los elementos que componen un libro, pero esto les ayuda a adquirir conocimientos tempranos que utilizarán en la escuela.
Empezar con una canción indica que la hora del cuento está a punto de comenzar.
Ayuda a los niños a hacer una pausa en lo que está sucediendo a su alrededor y a prepararse para la hora del cuento, de modo que puedan disfrutar de una divertida aventura de lectura.
Reconocer la canción ayuda a los niños a emocionarse y prepararse, al igual que con la canción de la limpieza.
Cantar delante del grupo requiere valor, pero la alegría que les proporciona a los niños merece la pena. Los adultos ven cómo la hora del cuento cobra vida, lo que ayuda a las familias a crear hábitos felices de lectura y aprendizaje en casa.
Haga clic en el botón de abajo para ver una sesión de Let's Read en acción, que incluye rituales y un divertido momento de lectura.
Mejores prácticas para facilitadores
Frases de poder
“Me gustaría saber...
Yo veo que...
Cuéntame más...”
-
Las PowerPhrases son frases que estimulan la conversación a lo largo de la historia. No solo están diseñadas para leer el libro, sino también para hacer que la hora del cuento sea interactiva y fomentar un debate significativo.
No limite estas frases a la hora del cuento, pueden utilizarse en cualquier lugar y en cualquier momento, y son excelentes para apoyar el desarrollo de su hijo.
-
Al utilizar una frase poderosa para explorar un concepto, se elimina la presión que sienten los niños y las familias por tener que dar una respuesta correcta. Se abren todas las respuestas, conexiones, experiencias e ideas posibles. ¡Se les da a los niños la libertad y la imaginación para dar sentido a cualquier cosa!
-
Mientras lee, haga pausas de vez en cuando y concéntrese en un momento concreto de la historia: una imagen, un personaje, una palabra... Diga «Cuéntame más sobre esto» o «Me pregunto qué pasará después» e invite a los niños a usar su imaginación (¡y su voz!).
Durante una sesión de Let's Read, nuestros facilitadores utilizan las frases poderosas y también enseñan a los cuidadores a practicar su uso con sus propios hijos.
Además de la hora del cuento, se pueden utilizar las frases poderosas cuando se juega, se da un paseo o se va en coche, mientras se come o en cualquier otra situación.
Estrategias de aprendizaje cooperativo
Los estudios demuestran que el aprendizaje cooperativo ha sido eficaz para todo tipo de estudiantes, incluidos los superdotados académicamente, los estudiantes convencionales y los estudiantes de inglés como segunda lengua (ELL, por sus siglas en inglés). ¡No dude en involucrar a los estudiantes utilizando las estrategias que se sugieren a continuación!
-
Pon el dedo en la nariz si oyes una serie de palabras que riman.
-
Levanta la mano si piensas que...
-
Da un pulgar hacia arriba si crees que...
-
Di «yo también» si estás de acuerdo y señálate a ti mismo.
-
Esta actividad es una excelente manera de que los niños hagan una pausa y procesen lo aprendido.
Formule una pregunta al grupo para que primero la consideren individualmente y luego déles la oportunidad de debatirla con su compañero. Cuando hayan debatido la pregunta, los niños pueden compartir sus respuestas con el grupo.
Este tiempo les permite profundizar en su compromiso con el libro.
-
Los resúmenes al final de la lectura de un libro son una excelente manera de involucrar a sus hijos y de ayudarles a establecer conexiones por sí mismos.
Pida a los niños que completen en grupo un resumen temático de la A a la Z, diciendo una palabra o una frase relacionada con la lectura para cada letra del abecedario. Por ejemplo, si han leído sobre un oso, un niño podría decir una palabra descriptiva como «increíble», el siguiente podría decir «valiente», etc.
-
El dibujo rápido resulta especialmente atractivo para los alumnos visuales o para los niños que aún no saben escribir. Después de leer, pida a los alumnos que utilicen una pizarra blanca para dibujar lo que acaban de aprender.
Por ejemplo, tras leer una parte del cuento de Jack y las habichuelas mágicas, pida a sus alumnos que dibujen lo que ha sucedido en la historia hasta ese momento. Por ejemplo, un alumno podría dibujar a un niño plantando semillas con una planta de habichuelas mágicas creciendo en el fondo.
-
Los estudios demuestran que la proporción adecuada entre instrucción directa y tiempo de reflexión para los estudiantes es de diez a dos. Esto significa que, por cada diez minutos de instrucción, debemos darles dos minutos para que reflexionen.
¡Las redacciones rápidas proporcionan a los niños ese tiempo de reflexión tan necesario! Haga una pregunta sobre un tema o concepto que se haya tratado en el libro. Los niños pueden escribir una respuesta en una pizarra blanca y luego compartirla con un compañero o con todo el grupo.
-
Anime a la clase a participar. Repita frases o palabras del libro.
-
Anime a los niños a realizar acciones que acompañen a los personajes o las palabras del libro. Esta técnica puede resultar útil si tiene una clase inquieta, ya sea durante la lectura o como un descanso activo para que los niños se levanten y se muevan.
-
Al pedir a los niños que se pongan de pie o se sienten en respuesta a diferentes preguntas o afirmaciones, los facilitadores les ayudan a diferenciar entre dos categorías mientras mueven el cuerpo.
Para ver la versión en Inglés de esta página web, haga clic en el botón «rituales en español».
